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Pequeños y hermosos mortales

miércoles, 31 de octubre de 2012

▲102 Eso es lo que fue, lo que fue y nunca jamás volverá.


Y fue el cabello largo que tapaba tu sombría mirada, cortado de raíz por tus propias manos, porque querías ser lo contrario a lo que eras ahora. Porque no querías mirarte al espejo y sentir que esas telarañas formadas en tu cabeza seguían presentes. Que día a día, minuto a minuto; no cambiabas y seguías estancada igual que siempre. Y tus incesantes llantos, y tus continuos cambios de humor, lograba que el dolor del humo negro dentro de ese pequeño corazón se fuera extendiendo, tanto que muchas veces habías olvidado el como se sentía ser amado y querido por alguien. Un sentimiento cálido, fuerte, indestructible y recíproco. Jamás habías sentido en carne propia lo que era ser la persona más especial e importante para alguien, y que al mismo tiempo esa persona fuera lo único que tenías en la vida. Hasta que llegó ese rayo de luz. Pero te lo arrebataron de las manos, secamente, fugazmente. 
Como una bomba de tiempo a punto de detonar. Fue la sangre que corría por tus venas, fueron las mil maneras en que demostraste que no todo estaba perdido. Y las páginas de tu diario capaz de sacarle una lágrima hasta el corazón más frío yacían en el bote de basura al lado de tu cama lejano a lo que era la realidad. Todo lentamente perdía color, todo se transformaba en dolor y amargura. Porque fue todo lo que diste, todo lo que perdiste, y todo el tiempo que desperdiciaste lo que hizo que ya no se pudiera comenzar de nuevo, que ya nada pudiera ser como antes. Tu ser se había marchado, tu alma se había vaciado, tu ser se había acabado. Todos los pasos en falso que diste fueron los que te hicieron caer en el abismo, uno por uno, lejos de tierra firme. Las hojas en otoño llenas de incesantes recuerdos, palpitante que hacían renacer todo ese dolor, que lastimaba a flor de piel. Como agujas, como ráfagas de viento que perforaban lo que quedaba de tu destrozado espíritu. Fue tu vida entera perdida en un solo momento, fue aquello que amabas y ya no esta más. Fue ese corazón tuyo al que le arrebataron lo que más quería, fueron las horas en que gritabas y gritabas y todo había sido en vano. Y fue el dolor, fue la soledad los únicos que se quedaron contigo, al final. Eso es lo que queda, lo que te queda, lo que me queda. Eso es lo que fue, lo que fue y nunca jamás volverá.

sábado, 20 de octubre de 2012

▲101 Siempre se puede seguir adelante.


Sé que no es sencillo despertar y mirar al frente. Sé que no es fácil, querer olvidar todo lo malo y hacer que todo valga un poco más la pena. Lo he intentado un millón de veces al igual que tú y siempre he salido perdiendo.  Por lo menos ¿Has buscado dentro de ti esa valentía para alcanzar lo que te propones? Yo sé que no, porque yo tampoco lo he echo. Aunque no me creas, he encontrado mucho de mí, en ti. Por lo que cuándo te miró, siento que me estoy viendo en un espejo. No se si aquello sea bueno o malo. Ambas nos dejamos vencer muchas veces, ambas aborrecemos a las personas hipócritas que solo saben hacernos daño, ambas hemos sufrido demasiado cosas que no merecemos.
Son infinitos tus sueños, son difíciles de realizar y es por eso que temes nunca poder hacerlos realidad.
Pero déjame decirte algo importante, en esta vida debes empezar desde cero muchas veces, sin contar aquellas donde caes, donde pierdes, donde tropiezas, donde cometes un error imperdonable, donde te fallan, donde te lastiman y se burlan de ti, donde vez todo negro, donde no hay ningún otro remedio que volver ha empezar. 
Me veo reflejada en ti, pero no solo veo lo malo de mí en ti. Sino veo lo bueno que tú tienes y yo no.
Tú tienes dentro de ti ese optimismo y esa esperanza de que todo estará bien, de que todo por más oscuro que se ponga siempre podrá ser mejor. 
No se si has sufrido tanto o más que yo, si tú vida es mejor que la mía, pero lo que si se es que yo también puedo aprender muchas cosas de ti. Aprender que no importa que nuestros sueños se vean lejanos, día a día hay que aprender a ser. Día a día hay que ser fuertes y luchar por lo que amamos. Aunque no lo creas todos tenemos días difíciles, algunos más que otros pero la manera en que caminas me da la seguridad de que si hay algunos más fuertes que otros.